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ALEJANDRIA
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Alejandría
Segunda ciudad del país
con sus 3 millones de habitantes, antigua capital de
los khédives en
verano
y primer puerto egipcio, Alejandría cultiva una nostalgia discreta y vive
a un ritmo mas dejado que su gran rival cairota.
Fundada por Alejandro
Magno al margen de la
valle, conoció un largo eclipse hasta el siglo XIX.
Siguió siendo
cosmopolita
por mucho tiempo, pero se volvió
"más egipcia" con la revolución de Nasser. Sus actividades modernas son
varias: a las finanzas,
al comercio y al turismo se añade hoy
una industria textil que se basa en el algodón.
Uno de los lugares mas importantes de la ciudad,
famosa en todo el mundo como símbolo de civilización
y edificio
donde se guardan
libros, incunables, manuscritos, impresos, tarjetas y
documentos restaurados, clasificados y puestos
a disposición del público, la biblioteca representa la
imagen del prestigio de la ciudad.
Considerada un espacio cerrado, receptáculo de colecciones, la
biblioteca es, como idea, íntimamente vinculada a la ciudad
donde se crea. La de Alejandría no es una excepción.
Fundada por el
gran conquistador griego que le dio su nombre, Alejandría se convirtió
en la capital del reino helenizado de los Ptolémées, cuyo
imperio se extendía, en el siglo III a.C.,
en todo el Mediterráneo Oriental.
Construida sobre las ruinas del Egipto faraónico y sobre la herencia
de la Grecia de Périclès, la cultura de este reino personifica una
curiosa fusión. En su voluntad de alegar la riqueza de su herencia
los Ptolémées van atraer en su ciudad un número considerable de
científicos y a constituir una herramienta científica inédita que será
la primera biblioteca de Alejandría, que seguramente no fue una biblioteca en sentido moderno del
término. Su concepción era más cercana de la de un
gabinete de curiosidades donde se acumulaban todas las clases de objetos y
documentos.
Tal como ocurre con la vuelta construida sobre la isla de Pharos, la
biblioteca de Alejandría, símbolo de la edad de oro de la
ciudad, desapareció en los riesgos de la historia. Si la
construcción de una biblioteca
se asocia a la gloria de una ciudad, su destrucción y el
desmantelamiento de sus colecciones firma inexorablemente su caída.
Así pues, Alejandría declinará con la invasión árabe, y eso, en favor
de El Cairo.
Alejandría conocerá una nueva edad de oro al final del
siglo XIX con
el nacimiento de una sociedad cosmopolita que frecuentaba salones de
té y club sociales, pero a la cual la revolución nasséri puso fin en
1952. Desde entonces, la segunda ciudad de Egipto
duerme: los
suntuosos edificios neogóticos de su cornisa se deterioran de día en
día, sin que ninguna digna construcción de este nombre viene a
añadirse a su paisaje. Y luego repentinamente, en los 1990,
empeza a aparecer un gigantesco disco en hormigón adelante
del mar: es la
obra de la nueva Biblioteca, un reto de primer orden. ¿Pero bastará a
volver a dar su lustre a la ciudad de Alejandría?
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